La dimisión de Giorgio Silli como subsecretario de Asuntos Exteriores deja, una vez más, a los italianos en el mundo sin un verdadero referente dentro del Gobierno italiano. Una salida que, más allá de las formas, confirma una sensación ya extendida entre las comunidades en el exterior: su gestión fue débil, distante y carente de resultados concretos.
El ministro de Asuntos Exteriores y vicepresidente del Consejo, Antonio Tajani, reconoció públicamente la urgencia de nombrar un sustituto:
“Espero que se encuentre pronto un nuevo subsecretario de Exteriores, lo necesitamos”.
Una afirmación que, leída entre líneas, suena casi como una admisión implícita: la función no estaba siendo cubierta como se debía.
Un cargo clave, pero ejercido sin impacto
Silli tenía la delegación para los italianos en el mundo, un ámbito que requiere presencia constante, escucha activa y capacidad política. Sin embargo, durante su mandato, no hubo una estrategia clara, ni avances significativos, ni una interlocución real con COMITES, CGIE o las comunidades italianas en América Latina y el resto del mundo.
Hoy, su salida hacia la Secretaría General del IILA abre un vacío formal en el organigrama de la Farnesina, pero ese vacío —hay que decirlo— ya se sentía desde hace tiempo en la práctica.
La comparación inevitable: Ricardo Merlo
Frente a esta etapa marcada por la tibieza, muchos italianos en el exterior no pueden evitar la comparación con Ricardo Merlo, ex subsecretario para los italianos en el mundo.
Merlo fue, para bien o para mal, el único que realmente se batió con constancia por los derechos de los italianos en el exterior, defendiendo temas complejos, enfrentando resistencias políticas y manteniendo un diálogo permanente con la diáspora. Con él, los italianos fuera de Italia sabían a quién dirigirse y sentían que había alguien dispuesto a dar la cara.
Hoy, ese liderazgo falta.
Una urgencia que no admite más improvisación
La dimisión de Silli no debería ser solo una cuestión de reemplazo administrativo. El próximo subsecretario no puede ser una figura decorativa ni de transición. Los italianos en el exterior representan millones de ciudadanos, votos, empresas, cultura y presencia internacional de Italia.
Nombrar a alguien “porque hace falta” no es suficiente. Hace falta alguien que crea en el rol, que lo ejerza de verdad y que esté dispuesto a defender a los italianos en el mundo con la misma determinación que mostró Ricardo Merlo.
Porque lo que está en juego no es un cargo, sino la credibilidad del Estado italiano ante sus ciudadanos fuera de las fronteras.
🌐 ¡Consigue tu Dominio GRATIS!
Despega tu proyecto digital con un hosting rápido, seguro y optimizado.
Contrata tu plan de hosting y recibe tu dominio completamente GRATIS.






