Costa Rica suele presentarse ante el mundo como “el país más feliz del planeta”, un lugar de paz, naturaleza y sonrisas.
Y nosotros, los italianos que vivimos aquí, lo confirmamos con gratitud y cariño: este país es realmente hermoso, lleno de gente amable y de valores humanos que admiramos.
Sin embargo, hay momentos en que la felicidad parece detenerse en la puerta de las instituciones públicas.
Desde inicios de noviembre, el Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) enfrenta un “problema técnico temporal” que ha provocado la retención de numerosas transferencias internacionales, entre ellas las pensiones de decenas de ciudadanos italianos residentes en el país.
Según la comunicación oficial emitida por el propio banco el 17 de noviembre (BNCR-SJG081-2025), la entidad está “trabajando de manera prioritaria e ininterrumpida para normalizar el servicio”.
Pero la realidad es que, 17 días después del envío de las pensiones, muchos aún no han recibido el dinero en sus cuentas.
Desde Italodescendientes.com, y en coordinación con el COMITES de Costa Rica, el ente gubernamental italiano que representa oficialmente a la colectividad italiana en el país, hemos acudido al Banco Nacional para solicitar información.
La respuesta del banco fue clara pero inquietante:
“Tranquilos, el dinero está ahí.”
El problema es que, mientras “el dinero está ahí”, los pensionados siguen sin poder pagar sus medicamentos, el alquiler o la comida, porque muchos viven únicamente de su pensión mensual.
Y mientras tanto, las tarjetas de crédito acumulan intereses, los préstamos hipotecarios generan llamadas automáticas, y los servicios básicos siguen su curso sin pausa ni comprensión.
Lo que sorprende aún más es el silencio mediático:
ningún periódico ha informado sobre el caso,
ningún noticiero ha preguntado qué está pasando,
como si hablar de un fallo en un banco estatal fuera un tema prohibido.
Y no se trata solo de italianos: también hay costarricenses afectados por el mismo problema.
El malestar crece, pero en voz baja, porque nadie quiere incomodar a “la banca feliz del país más feliz del mundo”.
Desde el COMITES se están recopilando los datos de todos los pensionados afectados, con el objetivo de presentar un informe formal ante las autoridades italianas y los entes supervisores financieros costarricenses (SUGEF y CONASSIF).
Mientras tanto, el silencio institucional continúa, y la historia parece inspirada en los tres monos sabios:
no ver, no oír y no hablar.
Solo que esta vez, los que callan no son sabios, sino responsables.